EL QUE NECESITE AYUDA QUE LA PIDA por Carlos Elipe

Jesús, su vida, sus enseñanzas y sobre todo conmemorar su pasión y muerte es para mi, como cofrade, un pilar donde anclar mi existencia. 

Los cofrades, como cualquier cristiano sentimos que Jesús está siempre en nosotros y siempre con nosotros y así le llevamos presente allá donde estemos. Somos capaces de montarnos una capilla donde sentirle, con una foto, con un cuadro o una simple estampita y unas velas. Incluso de montar esa capilla simplemente pensando en Él cuando vamos el metro o en el coche al trabajo.

Sacar a Jesús de su altar es de lo mejor que podemos hacer los cofrades siempre que nos sea posible. Y hacerlo cada día, en la cotidianidad de nuestro quehacer diario es una manera muy especial de vivir en Hermandad.

Bajar al Señor a la calle para que viva con nosotros es la mejor si no la única forma de ser cristiano hoy en día. Y cuando me refiero a la calle, no lo hago pensando en sacarlo en procesión del Miércoles Santo, si no llevarlo a nuestro día a día, a nuestras rutinas diarias.

Pero pese a esto, también he de reconocer que como humano e imperfecto, me es más sencillo que no mas cómodo rezarle, hablarle, pedirle a ese Jesús del madero que Los Gitanos llamamos Señor de la Salud, viéndolo encarnado en una preciosa talla de madera de cedro en su capilla del Carmen. Mirándole a su cara morena, sufriere, agónica, creo entender mejor lo que llegó a padecer en el camino a una muerte segura en una Cruz, que de ser despiadada, pensada para asestarle una muerte de tortura, nos la dejó como símbolo de verdad, de luz y de esperanza, para que nosotros mismos la cargásemos cada día durante toda nuestra existencia terrena.

Y en ese día a día, y en esa forma en la puedo vivir la Hermandad, teniendo al Señor de la Salud presente en cada momento, intentando cargar con con su cruz, una vez más viene a mi la enseñanza del añorado pater Ángel Fontcuberta: “Nada mejor que el Hermano que tienes al lado”. 

La alerta sanitaria que nos ha infectado a todos en los últimos meses está siendo terrible. Sus efectos son devastadores, llevándose por delante la vida de familiares y amigos, enfermando a una ingente número de personas que conozco, y con unas secuelas económicas de las que nos va a costar mucho salir. Estoy sintiendo sobre mi hombro esa pasada Cruz, teniendo muchos momentos en los que no he podido con ella. 

Y cuando más pesada ha llegado a ser la Cruz, cuando parecía que no poda más y todo eran Angustias, han venido a mi rescate los que son de Él, para quitarme ese peso y hacerlo liviano. Mis hermanos de Los Gitanos han sido eso, hermanos que están cuando se les necesita sin pedir nada cambio. “

“Hoy por ti mañana por mi, Carlitos”, “No hago nada que tú no hicieras por mi”, “Me tienes para lo que necesites”, “No me estás pidiendo un favor, te estoy devolviendo los muchos que me has hecho tú, son algunas de las frases que puedo contar, de los benditos ángeles gitanos que me han ayudado estos días y que se han anclado en mi corazón para siempre.

Han sido mis hermanos los que con sus actos han bajado al Señor de su altar, llevándole con ellos, como prueba real se su existencia, y así derrochar amor, caridad, compromiso, humanidad ….a quien se ha acercado a ellos.

Mi hermandad, su gente,  me ha hecho mucho bien estas últimas semanas y solo quería contarlo para agradécelo. 

Hermanos, quien necesite ayuda que la pida. 

Carlos Elipe

Compartir en:
error: Los contenidos de este portal web están registrados por su autor y protegidos por la ley. Queda prohibida su descarga, sin la autorización de su legítimo propietario.