SETENTA VECES SIETE

En sí mismo, como rezan en las Reglas de nuestras Hermandades y Cofradías penitenciales, su razón de ser está, en gran medida y simplificándolo mucho, en difundir de manera pública la Palabra de Dios y todas sus enseñanzas.

También y simplificándolo más aun, las corporaciones dividen su actividad en dos partes: la primera, la Procesión pública en la calle dando culto a sus Titulares y la segunda, prepararse para la primera.

Dentro de esa preparación, de la espera, del camino hacia…, un valor de relevancia que debe de cuidarse al extremo, es la comunicación y transmisión de sí mismas, de su trabajo, de su obra hacia el exterior. Es primordial contar de manera correcta como nos preparamos, lo que hacemos para llegar dispuestos.

En ese trabajo, llenamos de imágenes páginas web y redes sociales, componemos carteles y estampas, etc, etc…

Esto me lleva a afirmar con rotundidad que, la fotografía cofrade que usamos para esa comunicación, debe ser tratada por nuestras corporaciones y por los que las integramos como un bien patrimonial más y de primer orden.

Cada vez que pueda, en esta fatigosa mi vida cofrade que me ha tocado vivir, voy a reivindicar una y las veces que hagan falta, los trabajos gráficos de calidad, originales, sin filtros ni artificios, sin plagio ni corta y pega; trabajos llenos de conocimientos, conciencia y saber estar. No todo vale.

Como componente de COMUNIHDAD, firma a la que pertenezco y a la que daré voz y visibilidad siempre que sea necesario, vamos a ponernos del lado de los fotógrafos, de los creadores, de todos los que le dedican su tiempo y su esfuerzo a la creación, composición, edición y maquetación de todos esos carteles, estampas o cualquier material gráfico de calidad que disfrutamos en las Hermandades y Cofradías.

 

Veo con cierta desesperación, por parte de las Hermandades, de los propios cofrades y de las entidades satélites a este mundo tan particular y tan fatigas, el uso desmedido de todo tipo de material gráfico y fotográfico, sin criterio alguno, sin una calidad mínima. En este caso, posiblemente la aparición de cámaras de fotos en nuestros teléfonos y aplicaciones de edición fotográfica en ellos, que cada vez son mejores, ha contribuido de una manera pésima, a que cualquiera se atreva a considerarse fotógrafo.

Voy más lejos, demasiadas veces, se hace un uso ilegitimo de este material, sin respetar las más elementales normas de cortesía, sin que se mencionen a los propietarios legítimos de los trabajos, borrando las firmas digitales de las fotos, en un menudeo continuo y constante, incluido el no atender a las leyes de propiedad intelectual.

No soy tan ingenuo para creer que este pensamiento vaya a cambiar algo o que alguien se pare para hacer una reflexión con la capacidad de entender el mensaje, pero si queremos e incluso necesitamos unas buenas fotografías, creo que es imprescindible escuchar, considerar, valorar y reconocer el trabajo de quién está detrás de las cámaras. Y lo reivindicare siete y hasta setenta veces siete. Ya sabes, trata a los demás como quieres que te traten.

Termino; en COMUNIHDAD hemos trabajado para que nuestras creaciones tengan calidad, y como creo que ese debe ser el nivel, hemos compuesto un nuevo trabajo, el que encabeza este artículo, del que me apropio, para que sea el cartel oficial de la Semana Santa 2019 en mi web.

Carlos Elipe Pérez.

 

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