Querido Curro,
¿Cómo estás? Hace tiempo que no hablamos. ¿Qué tal la vida de casado?
En mi caso contarte que sigo renqueante. Lo quiero todo para mí; a finales de mayo pillé el covid y a día de hoy, mediados de julio, no termino de soltarlo. Esto me ha dejado muy flojo y voy recuperando muy poco a poco, muy lentamente, más lento de lo que yo necesito tras año y medio de padecimiento. Como buenas noticias, el envenenamiento continuo que supone mi tratamiento, va quedando atrás; esta semana, aunque aun con poco pelo, ya tengo que ir peinándome.
Esta falta de salud, mi excusa, la que me ha hecho estar distante, callado, de perfil, sin abrir la boca, dentro de la situación que actualmente vivimos en nuestra Hermandad de Los Gitanos de Madrid. La nuestra, la de nuestras hijas y nuestras familias; la de los nuestros.
También por ello, no he estado demasiado al corriente de todos los acontecimientos que han ido pasando, empezando por no haber acudido al Cabildo General de Hermanos del pasado 21 de junio como era mi deseo y como hermano era MI OBLIGACIÓN. No me gusta que me tengan que contar las cosas, cuando yo debo acudir a estos actos tan importantes en la Hermandad.
Lo que si he visto, para mi consternación, ha sido tu carta de dimisión como Capataz del Señor de la Salud. No doy crédito a la situación.
No lo dejes por favor.
Nadie quiere mejor que tú al Señor. Y lo sé, porque lo he visto y lo he sentido. Y como yo, la mayoría.
Además, como católico, no hay que explicarme qué en realidad, ha sido ÉL quien te ha elegido a ti, para que seas tú y no otro, el que le guie por las calles de Madrid. Lo mismo que pasa con nuestro D. Julio Cabrera. Sigo sin terminar de entenderlo.
Y sé que, a través de tus manos, de tus acciones, de tus desvelos, de tus órdenes, incluso de tus voces, se hace en nosotros, en tu gente, sus deseos. No es pedantería, ni es falsa modestia, pero sabemos que Él nos elige, al igual que nos consuela o nos demanda.
Tú podrás haber dimitido, pero sinceramente espero que, la Junta de Gobierno de la Hermandad, por responsabilidad y sentido común, NO ACEPTE TU DIMISIÓN. No les creo tan insensatos ni tan insensibles. NO hay nadie que venga de fuera, que pueda hacer mejor el trabajo, tal y como tú lo has hecho en los últimos años. Soy testigo, doy fe de todo ello.
Sin hablar contigo, te sé triste, conmocionado, sobrepasado con esta situación. Seguro que te salen palabras feas desde el estómago, y no de ese corazón tan grande que tienes. Eres el responsable de una cuadrilla formidable de costaleros que van a dar su alma por ti. Como lo hacen siempre bajo el paso, a ciegas, en silencio, con humildad, por derecho y sin dejarte solo. Sé que te responsabilizas de que muchos de esos que son los tuyos, dejen de ser los pies del Señor por seguirte. Pero es que daría igual lo que mandaras, ellos seguirán siendo obedientes, aunque tuviéramos que ir al fin del mundo, sin retorno posible.
En mi caso decirte que tengo el alma rota, el corazón encogido y muchos sentimientos contradictorios. En esta situación me defino como un hermano de base más y esta condición me hace ser únicamente del Señor y nada más que del Señor.
No quiero estar en ninguna trinchera, que no sea la de hacer las cosas por derecho, que Él y su bendita Madre estén contentos cuando me llamen a su presencia. Y este ahora mismo para mí es muy importante, porque ya sabes que últimamente no he visto el final tan de lejos. Como te conté, en Semana Santa los médicos me dieron muy malas noticias y no quiero ni pensar que esta haya sido la última que la voy a vivir. Peleo a diario para que no suceda.
Por eso sé acerba mi desesperación. Durante la Semana Santa, aunque ya lo sabía, me quedó mucho más claro que necesito a mis Titulares, que necesito a mi Hermandad y a mis Hermanos, a mis capataces, a todos.
Me mata ver como ahora la Hermandad se descose, se desangra, despilfarra los logros obtenidos en el trascurso de años de duro trabajo de juntas pretéritas. ¡Basta ya! ¡Párense todos!
Tras doce años como Oficial en la Junta de Gobierno de la Hermandad de Los Gitanos de Madrid, puedo asegurar que el único beneficio obtenido ha sido tener sitio reservado en un banco de la Iglesia, en los cultos y actos de la Hermandad. Y no siempre para bien, si el acto era un concierto de música, se escucha mucho mejor en los bancos traseros.
Por el contrario, esos años de responsabilidad supusieron un gran esfuerzo de tiempo, económico y más de un disgusto.
Pero las cosas iban bien, la Hermandad crecía, éramos referentes. Como decía al principio, siempre sin pedantería, pero sin falsa modestia, hay un buen recuerdo general de mis responsabilidades al frente de la Diputación de Juventud y posterior cargo de Diputado Mayor de Gobierno además de trabajar en comunicación, internet y RR.SS. de la Hermandad. Ahí estaba el beneficio real, en saber y sentir que las cosas iban bien.
Como es público y notorio, la Hermandad de Los Gitanos de Madrid no atraviesa su mejor momento. Por eso no entiendo qué beneficio obtiene quien está hoy al frente de la Hermandad, cuando parece que la mayoría son solo disgustos.
Te escribo todo esto a pocos días un Cabildo Extraordinario de Hermanos, que se me antoja decisivo, trascendental. Espero, confío y dese que los Hermanos acudan en masa al mismo y así, de una manera ordenada, sosegada, con calma, levanten la voz y participen. Para escuchar y ser escuchados. Espero de verdad estar medianamente bien ese día, poder acudir y enterarme de lo que está pasando, con unas explicaciones claras, del porqué de tanto cambio. Como dirías tú mismo, “puedo comprar” que cambien al vestidor de la Virgen sin muchas explicaciones, ya que tienen la capacidad legal para hacerlo. Pero, ¿y el resto de cambios?, no solo hay que tener la legalidad de tu parte, además es muy aconsejable tener el respaldo masivo de los verdaderos propietarios de la Hermandad, que somos sus Hermanos. Participamos de una corporación democrática, donde todos tenemos derechos y obligaciones. Y cuando digo todos, es todos, desde el Director Espiritual, la Junta de Gobierno y los Hermanos de base.
Aunque de esta participación desconfío y mucho. Y te doy dos ejemplos. Al último Cabildo General de junio 2025, acudieron menos de cincuenta Hermanos a los que hay que descontar los integrantes del Cabildo. O por ejemplo, la Junta de Gobierno actual, en el Cabildo General de elecciones, tan solo recibió 94 votos a favor, el 19,74% del censo de Hermanos con pleno derecho, o lo que es lo mismo, 382 de esos Hermanos se quedaron en casa abandonando a su suerte a la Hermandad.
La fuente de estos datos: https://hermandadlosgitanosmadrid.es/resultado-final-cabildo-de-elecciones-2023/
Entre tú y yo, espero que el día 30 la asistencia sea masiva.
Y por no extenderme mucho más, que seguro te aburro te confesaré una última cosa que me está matando por dentro. La descomposición del grupo joven. Y me refiero a “mis niños”, a los que personalmente ayudé a crecer como parte de las obligaciones de Diputado de Juventud.
Hoy, ya adultos, por las circunstancias, deben escoger bando y les leo “peleándose” entre ellos, por ejemplo en las RR.SS. Tengo lealtades y amistades innegociables, como las tienes tú, y que no van a cambiar, pero NO puedo ponerme a favor o en contra de ninguno de ellos, los quiero a todos por igual. Me supongo que es algo similar a lo que te pasa con tus costaleros y confío en que me entiendas.
Me parte el alma que en lugar de buscar la hermandad se lleguen a distanciar de manera irremediable en peleas que ni siquiera son las suyas. Espero que algún día, como buenos cristianos, tras haber puesto la otra mejilla, pidan perdón, y los más importante, sepan perdonar.
Me despido, esperando podernos ver lo antes posible. Te envío para ti y para tus chicas un fuerte abrazo,
Te quiero, Carlos Elipe.
